Declaración por la Paz en el Sáhara Occidental

Desde el absoluto rechazo a cualquier forma de violencia, opresión, intimidación y terror las mujeres y hombres ciudadanos del futuro estado Saharaui tanto los que viven en los territorios ocupados como en los campamentos de refugiados alzamos la voz unidos a todos los seres humanos de buena voluntad de cualquier cultura, religión o estado en todos los rincones de la tierra.

Todas y todos alzamos la voz y clamamos en el desierto para que sean respetados los derechos fundamentales de las familias, hombres mujeres y niños que han habitado el territorio saharaui desde hace milenios. La injusticia es la madre de la violencia. La opresión y el terror que viven los ciudadanos del Sahara occidental desde la invasión es un clamor ante la indiferencia de las naciones de la tierra.

Una insignificante gran mujer Aminatu Haidar ha llamado la atención del mundo sobre esa injusticia. Con su valor y su gesto interroga a la humanidad sobre que estamos haciendo para evitar la injusticia del Sahara occidental. La respuesta es terrible: nada. Un nada hueco y vacio como un eco del desierto. Nada.

La fuerza de la dignidad, el valor y la grandeza de Aminatu Haidar ha removido las conciencias del mundo para hacernos mirar, ver y comprender al Sahara occidental con otros ojos. Nos hace preguntarnos ¿Cuál es el gran delito de esta mujer para que sea expulsada de su hogar? ¿Qué pasa con los desaparecidos y torturados? ¿Qué ocurre con esos mandatos de las Naciones Unidas que no se cumplen desde hace decenios?. Las respuestas están tejidas en la llamada prudencia que no es más que miedo. Las respuestas están ocultas en la discreción disfrazada de silencio cómplice.

La paz no puede construirse sobre la humillación de los pueblos sus fundamentos son la justicia, el respeto y la compasión. Por ello desde la fuerza de la razón, desde la jurisprudencia internacional, desde la profunda conciencia de que los derechos de los seres humanos son inalienables…

Reclamamos que el estado de Marruecos permita el regreso a su hogar de Aminatu Haidar y que sean respetados sus derechos y los de su familia.

Reclamamos con firmeza a la Organización de Naciones Unidas que sean cumplidas de forma estricta las resoluciones dictadas sobre el Sahara occidental y que el territorio Saharaui reciba el amparo de la ONU para evitar las constantes y flagrantes vulneraciones de los derechos humanos.

La Paz no se puede construir sobre el silencio, el miedo y el olvido. Los abajo firmantes exigimos a los gobiernos, organizaciones internacionales e instituciones que pongan los medios para evitar la violencia y el terror, el miedo y la miseria que se vive en el Sahara occidental. Las democracias del mundo y la diplomacia internacional dar una solución concreta e inmediata a la situación de Aminatu Haidar y sentar las bases para la construcción de una paz basada en la justicia, en la ética y en la dignidad del pueblo saharaui.